POR EL PRINCIPIO

Escrito por wrtzh 14-04-2018 en trabajo. Comentarios (0)

No sé por dónde comenzar, digamos que no vamos a volver a indagar el pasado, esa es una decisión que acabo de tomar, a veces quizá sea necesario para recordar de dónde venimos y cuán fuertes somos, pero ya, nunca en forma negativa o masoquista.

Voy a comenzar a contar mis experiencias, y es por ello que creo que lo mas conveniente es comenzar unos mesecitos atrás.

     Dejé de estudiar porque parecía que el mundo estaba en contra, nada salía como debería, creanme que no me arrepiento de haberlo hecho, pero si de no haberlo terminado, es una contradictoria que ahora no voy a explicar.

Busqué trabajo, que eso es lo que mejor se me da, en otra ciudad, y encontré para unos meses. Me independicé. Probé el sabor de la independencia y no quise volver atrás. El trabajo terminó y mientras me llamaban para el siguiente pasé dos mese fatales, con poco dinero y dudas de llegar a final de mes. A duras penas, perdiendo el pelo, sin dormir y demás, me llamaron al fin. Comencé a trabajar. Soy una persona muy auto exigente/perfeccionista, es algo que me gusta de mi pero que necesito comenzar a relajar de mi persona, creanme si les digo que esto es necesario.

Comencé a trabajar, y al principio lo pasaba mal por eso de que es un trabajo que yo descocía, pero al final, con los meses, todo cambió, me hice la mejor del nuevo equipo, esto es positivo, si omitimos las envidias del resto de compañeras. Sí, lo omitimos.

Era un trabajo duro, de horas, a veces 10, otras 12. Pero yo lo aguantaba, no tenia otra opción. Yo descocía eso de "hasta que el cuerpo aguante", hasta que pasó. Brazo, cuello y espalda del lado derecho contracturado, nada que unas sesiones de físio no solucionaran, ah, ¡Y una acupuntura! Una experiencia horrible que superé llorando media hora, pero me vino genial.

Me tuve que cambiar de mi zona de trabajo a otra que era menos forzosa y mas sencilla, pero tenia que soportar otras cosas también, jefas de línea. La vida es chachi pistachi.

Dos semanas en ese cargo, y con dolor me fueron suficientes para decir adiós a ese trabajo que me tenía sin vida. Un día antes de dejarlo vi un anuncio en el que buscaban personal en una inmobiliaria, me camelé a la jefa y listo. 

Comencé ese trabajo que era bastante estresante, pero me gustaba, tratar a la gente y enseñar viviendas, pasar datos a la base de datos, el teléfono, vamos un lujo para mi.

La jefa estaba mal, pero yo creí que ignorándola sería suficiente, tenía depresión, se la pasaba quejándose de la vida, con ansiedad, inseguridades, gritando, malas contestaciones, en fin. Yo pasaba, pero sin darme cuenta a veces me contagiaba su negatividad, me involucraba en discusiones con su hija (la socia). La empresa funcionaba mal desde que ella enfermó, o eso me contaron. Todo estaba mal organizado, un caos. Poco a poco me daba cuenta que se perdían clientes o que ya habían comprado con otras inmobiliarias. Si yo no vendía no ganaba más de mi sueldo base. Un día no le vi el sentido a seguir, me cansé de todo, de la jefa, de no encontrar clientes, y de no avanzar.

Un lunes de decidí a decirle que no quería seguir trabajando allí, no le iba a decir que no la aguantaba más ni que su empresa se iba a pique obviamente. Cuando fui a la oficina me encontré un pastel, toda la oficina recogida en cajas y un técnico desmontado los ordenadores. Ella feliz y fumándose un cigarrillo, cosa que destetaba ella de los demás.

- ¡Ana, que alegría verte, tengo una noticia que darte! Pasa pasa que vamos a hablar.

Cierra la oficina y se va al Caribe -Pensé-.

- El viernes tuve una discusión muy fuerte con mi hija y me dijo que se marcha, que dejaba el negocio y va a seguir ella sola, se fue hasta de casa. Me sentí muy mal pero a la vez aliviada, así que voy a hacer mi sueño realidad que con la edad que tengo si no lo hago ahora no lo podré hacer nunca. ¡Voy a poner una tienda de regalos!, ¡Tía hasta se me ha ido la depre!

Ojalá alguien hubiese fotografiado mi cara de flipe y confusión, no supe qué contestarle.

Yo simplemente la observaba como fumaba nobel, sin tragarse el humo.

Después de todo este espectáculo, ya han pasado 3 semanas y aquí estoy, frente al pc, a las 11:35 de la mañana de un sabado. He mandado mas de 30 CV y se de algunos negocios que me dijeron que me llamaría y aquí estoy, esperando.